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Las comuniones se están convirtiendo en muchos casos en celebraciones que casi parecen pequeñas bodas. Comidas en restaurantes a las que acuden una gran cantidad de familiares y menús de lujo que, en la mayoría de los casos, ni siquiera gustan a los niños.

Pero, en contra de todo, esto está volviendo a triunfar la tendencia de recuperar la comunión como una fiesta infantil por y para los niños, mucho más sencilla y tradicional. Por eso, muchas familias optan por celebrar una comunión en casa.

Este tipo de celebraciones tienen sus pros y sus contras. A su favor juega que es una celebración más económica y que se puede limitar el número de invitados por razones de espacio. En su contra, está el hecho de tener que llevar a cabo la fiesta en casa con todo el trabajo que esto causa.

Evidentemente, no es lo mismo celebrar una comunión en un piso que en una casa con jardín, pero en cualquier caso es posible adaptarse y llevar a cabo una fiesta divertida, en la que los niños lo pasarán en grande y que será tal y como ellos deseaban.

¿Cuántos niños puedo invitar?

La cantidad de niños a invitar tiene que limitarse al espacio. Si se tiene una casa con un jardín amplio, el niño podrá invitar a más amigos, pero si se va a celebrar en un piso hay que tener mucho cuidado con no pasarse con el número de invitados.

Lo mejor es hacer un cálculo y, una vez decidido cuál es el tope, organizar la lista de invitados. Algunas familias optan por que la comunión sea un acontecimiento puramente familiar, sobre todo cuando hay muchos primos de la misma edad.

Es una buena ocasión para que el niño comience a dar sus opiniones al respecto y entienda que hay que elegir y que no puede invitar a toda su clase, seleccionando a aquellos niños con los que tiene una relación más estrecha.

¿Qué sucede con los mayores?

Si se realiza una fiesta en una casa con jardín y un gran espacio se puede invitar a los familiares más cercanos a comer. Si no hay un número grande de invitados se puede recurrir a platos fríos que se hayan podido dejar preparados del día anterior o que resulten fáciles de calentar.

Si al final el número de invitados es grande se puede recurrir a los servicios de un catering para que sirva la comida y así no tener que cocinar para tanta gente, algo complicado en un día en el que hay que ir con el niño a la iglesia y se tienen tantas obligaciones.

Una buena solución cuando la fiesta se lleva a cabo en un piso con poco espacio es celebrar una comida con los abuelos del niño e invitar a los niños a una merienda más tarde. Así, nadie se sentirá excluido y todos podrán disfrutar del día de la comunión de una forma organizada.

Además, para los niños es mucho más agradable una merienda informal con picoteo que una comida en la que tengan que sentarse a la mesa y mostrar sus modales. Agradecerán una fiesta más informal a la que no tendrán tampoco que acudir arreglados, sino que podrán estar cómodos y a su aire.

¿Cómo protejo mi hogar para evitar disgustos?

Para empezar, deja claro en qué zonas se puede jugar y en cuáles no. Los niños que están en edad de comunión ya tienen capacidad para entender bien que pueda haber áreas de la casa a las que no deben de ir.

Si la fiesta se hace en el salón comedor protege la mesa de comedor con un mantel de hule grueso para evitar que la madera pueda sufrir arañazos. Si quieres, puedes poner sobre el hule un mantel de tela pero lo cierto es que hoy hay modelos preciosos que quedarán muy bien en una fiesta infantil y que además podrás limpiar con solo pasar un paño.

Y, por supuesto, debes proteger el sofá. Para eso, debes utilizar una funda integral que lo cubra por completo y que garantice que no se va a manchar con los zapatos de los niños o con la comida que, seguro, llevarán al sofá aunque se les diga que no lo hagan.

Si normalmente ya usas una funda en el sofá pero esta es muy clara, puedes cambiarla por otra más sufrida para evitar que se ensucie demasiado. Si escoges un color bonito y moderno contarás luego con dos opciones para variar el aspecto de tu sala de estar.

También puedes usar fundas para sillas para proteger las sillas del comedor, consiguiendo así que todo esté bajo control y que aunque los niños jueguen y disfruten sin tener cuidado con las cosas, nada se pueda dañar.