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Cuando llega San Valentín hay que planificar una cena perfecta. Y no siempre es el momento adecuado para ello. Cenar en un buen restaurante, con el ambiente perfecto, la música que os gusta y la tranquilidad y el romanticismo deseados no es precisamente barato. La imagen puede ser muy atractiva, pero la cuenta final no siempre merece la pena.

Por eso, si este año has decidido quedarte en casa debes de saber que cada vez son más las parejas que apuestan por esta opción pero, lejos de lo que se pueda estar pensando, esto no quiere decir que se vaya a hacer lo mismo que cualquier otro día. Siempre es posible hacer una cena romántica y muy especial sin salir de casa.

Lo mejor de todo es que se gastará exclusivamente lo que vale la cena y, si se pacta así, el regalo que se vaya a hacer ese día. Porque todo lo que se compre a mayores, como fundas para los muebles o ropa de hogar, quedará en la casa y se podrá disfrutar tanto como se quiera. Es por tanto más una inversión que un gasto.

Por eso, este San Valentín te proponemos que inviertas en imaginación y en ganas de hacer algo diferente en lugar de limitarte a entregar la tarjeta en algún restaurante de moda, ya que esa dedicación estará dándole a entender a tu pareja que no te importa tomarte las molestias que sean precisas para que se sienta a gusto y tenga lo que quiere en un día tan bonito como es el día de los enamorados.

Para que te inspires, te ayudamos con algunas ideas que esperamos que puedan serte útiles y que hemos tratado que, ante todo, sean fáciles de hacer y no suponga una gran inversión económica.

Cualquier espacio de la casa es romántico si se decora con gusto

Imagina un rincón de tu casa que realmente te guste. Puede ser cerca de una ventana con unas bonitas vistas, bajo una luz especialmente acogedora o al lado de algún detalle que te haga sentirte muy a gusto. Incluso puedes usar un cuadro de gran tamaño con una imagen de una ciudad que te enamore, como París o Nueva York.

Escoge dos sillas de tus favoritas y una mesita camilla con un tamaño perfecto para los servicios. Para que la decoración sea perfecta compra unas fundas a juego para las sillas, un pequeño violetero para colocar una flor en medio de la mesa y un servicio de mantel y servilletas de hilo.

Con esto, ya habrás creado un rincón digno del mejor restaurante romántico, pero en tu propio hogar. Si además eres capaz de preparar una cena digna del día, no necesitarás mucho más. Pero incluso si no sabes cocinar o si no tienes tiempo para hacerlo, siempre puedes recurrir a algún sitio de comidas preparadas y calentar todo en casa en el momento. Dejamos a tu elección si vas o no a confesar que tu única relación con el plato ha sido la de ponerlo a la temperatura ideal para servirse.

La luz tenue, una música agradable de fondo y los teléfonos desconectados son las claves para crear el mejor ambiente, ya que de poco vale esforzarse en hacer todo esto si luego os pasáis la cena contestando WhatsApp o mirando el correo electrónico. Si os gusta bailar, hasta puedes despejar una zona de la habitación y tener preparada una selección de temas lentos para bailar agarrados.

Un brindis bajo las estrellas

Si hay algo realmente romántico es un brindis bajo las estrellas. Pero si vives en la ciudad, las estrellas no son precisamente fáciles de ver, incluso si se tiene una bonita terraza. ¿Por qué no crearlas a tu manera? Las tiras de luces LED pueden ser una solución muy imaginativa y divertida para conseguir un ambiente romántico digno del mejor brindis.

Coloca en tu sofá una funda a juego con la de las sillas para que todo tenga un ambiente similar y, sobre el mismo, coloca las tiras LED. Puedes sujetarlas en el borde de la ventana, usando un marco de un cuadro, utilizando un quicio de una puerta etc. Se trata de que las tiras queden sobre la cabeza al sentarse en el sofá y que, al apagar las luces principales, se vean estas pequeñas tiras relampagueando.

Una botella de cava y dos copas es todo lo que necesitas para que tu brindis sea ideal y tu pareja vea que te has preocupado al máximo por conseguir el mejor ambiente para que la cena tenga un broche perfecto, tal y como marcan los cánones del romanticismo más empedernido. Y tras este bonito brindis ya os dejamos a solas para que pongáis fin a la noche.