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¿Estás pensando en renovar tu sofá y no sabes si optar por una funda o por un cubre sofá? Te ayudamos a tomar la decisión de elegir funda o cubre sofá con algunos consejos para que veas qué usos puedes darle a cada uno de estos textiles.

Tanto la funda como el cubre sofá te ayudarán a que tu sofá tenga mucha más vida por delante y a que encaje perfectamente en cualquier cambio de decoración. Esto es especialmente importante ahora que las modas cambian tanto y a todos nos gusta variar y realizar cambios en casa en lugar de verla siempre con el mismo aspecto.

Los cambios en el hogar no tienen por qué implicar una renovación total, los textiles como las fundas y los cubre sofás son grandes aliados para logra un aire diferente en cualquier salón o sala de estar sin tener que invertir mucho dinero, ni mucho tiempo en buscar una alternativa.

¿Quieres proteger tu sofá nuevo?

Hay muchas razones por las que se puede cubrir un sofá. Una de ellas es protegerlo para que no se manche o no se desgaste excesivamente con el uso diario. A todos nos gusta llegar a casa y acomodarnos, colocar los pies sobre el chaise longue con funda por supuesto, o recostarnos en el sofá picoteando algo. Pero lo que no nos gusta es ver las marcas en la tapicería del roce de los pies o las manchas si se nos cae un aperitivo con grasa.

Pero también ocurre que si un sofá es nuevo, queremos verlo, disfrutarlo y que quienes vienen a casa lo vean también. Si hemos elegido ese mueble es porque nos ha gustado y nos ha parecido adecuado para la habitación, así que no queremos que se tape completamente.

Si tu intención es solamente la de proteger el sofá, pero este está en buenas condiciones, el cubre sofá es una buena idea porque dejará ver parte de la tapicería. Podrás presumir del sofá que has comprado y podrás hacerlo por muchos años porque los puntos clave estarán protegidos. Además, el cubre sofá es todavía más fácil de quitar que la funda, por lo que si vienen invitados no te dará ninguna pereza sacarlo para presumir de tu mueble.

Puedes optar por dos formas diferentes de usar los cubre sofás. Puedes elegir un color muy parecido al del sofá. De este modo casi no se notará que lo tienes puesto y verás el sofá más uniforme. Es la manera perfecta si tienes una decoración monocromática o no te gusta tener demasiados colores en la sala de estar.

Pero también puedes optar por un tono en contraste. Es la elección favorita de la mayoría porque el sofá en dos tonos suele quedar muy elegante. Si el sofá es oscuro una funda clara, en un tono neutro como el beige, el crema o incluso el blanco puede ser una opción ideal. Si el sofá es blanco o muy claro puedes optar por cualquier color que te apetezca, desde uno oscuro para dar un toque muy elegante, hasta un tono vivo que le de mucha vida y frescura a la habitación.

Incluso puedes apostar por un tono más apagado para el invierno y otro más vivo para el verano, para darle más luz a tu sala de estar y variar en su decoración.

¿O tal vez quieres alargar su uso?

En otras ocasiones sucede que el sofá ya tiene mucha vida a las espaldas pero sigue resultando muy cómodo. Ya le hemos dado nuestra forma y no queremos ni pensar en cambiarlo por otro, pero la tapicería está gastada y pensar en tapizarlo de nuevo es una locura, ya que valdría más que un mueble nuevo. Tal vez, sucede que la tapicería no está tan mal, pero ya no combina con el resto de la sala, o al menos con el proyecto que tienes para cambiar el color de las paredes y las cortinas.

En cualquiera de estos casos, la mejor solución son las fundas integrales que cubren por completo el sofá y que no dejan ver nada de su antiguo color. Tenemos una gran variedad de modelos en tonos muy diferentes para que siempre se pueda encontrar el que mejor encaja con la sala de estar o el salón en el que esté colocado el sofá.

Estas fundas integrales también son perfectas cuando hay niños pequeños, ya que el cubre sofá tal vez no sea suficiente para proteger el mueble de sus juegos o de sus piececillos, que siempre quedan a la altura justa para manchar la parte baja del sofá.

Aunque estas fundas cubren totalmente el sofá, su tejido elástico hace que sean muy fáciles de adaptar así como de poner y de quitar. Se pueden lavar con frecuencia y se puede tener más de una para que la sala siempre esté impecable.